Entrevista a Jorge Sanjinés
A comienzos de este año se abrió el curso regular de la Escuela Andina de Cinematografía que funciona en la Fundación Grupo Ukamau. Es un programa a nivel técnico con una duración de tres años. Entrevistamos a su director Jorge Sanjinés el 19.02.18.
¿Por qué hacer cine en Bolivia?
Justamente de esto estábamos hablando en la primera conversación que tuvimos con los nuevos alumnos. ¿Por qué hacer cine en Bolivia? ¿Por qué hacer cine en el mundo?, también se puede preguntar. Yo creo que toda sociedad necesita del arte, y en este caso del arte cinematográfico, para constituirse como sociedad, para instituirse en su identidad. Ese es el objetivo del arte, la función que cumple el arte en toda sociedad. Toda sociedad que no tiene un arte que la instituya, que la descubra y que le afirme su identidad, corre el peligro de generar [caer] en la violencia. Así que el arte tiene una función constructiva en la sociedad y permite que la sociedad tome consciencia de sí misma, a través del arte. Adorno, un filósofo europeo, decía que ni la ciencia, ni la lógica, ni la razón, llegan a donde llega el arte. Eso es verdad, porque el arte llega a profundidades que son imposibles de alcanzar por la lógica y por la razón.
En su opinión, ¿cuáles son las principales falencias del cine boliviano?
A mí me cuesta mucho criticar al cine nacional. Me cuesta mucho porque sé lo difícil que es organizar, hacer, producir una película, pero creo que tal vez el peligro mayor en el actual y nuevo cine boliviano surge con la aparición de esta nueva tecnología, que ha facilitado de una manera muy grande el acceso, la posibilidad de hacer películas. Tiene su lado bueno, por supuesto, porque ha abaratado los costos. Antes para mucha gente fue imposible hacer cine por los costos elevados del propio material, importar celuloide del exterior era toda una odisea, había que tener dinero, divisas, se necesitaba bastante material que hacía generalmente imposible las primeras producciones que se intentaban hacer. Pero esta nueva tecnología al facilitar, también ha traído un mal, que es la improvisación. Ha anulado el rigor, que nosotros cuando comenzábamos a hacer cine en celuloide, teníamos. Porque sabíamos que, para dar la orden de acción, teníamos que estar muy seguros que esa acción se iba a producir tal como estaba previsto, tal como estaba ensayado. Y eso nos exigía rigor, atención, exigencia que hoy día gran parte de los que se ponen a hacer una película no tienen por qué pueden largar y largar y largar la cámara infinitamente y ver qué resulta. No se trata de eso, se trata de saber perfectamente qué es lo que se quiere lograr y lograrlo y lograrlo de una manera de alta calidad. Esa puede ser la principal debilidad, la falta de rigor que ha traído la nueva tecnología, al mismo tiempo que la facilidad y el mayor abaratamiento de las producciones. Aunque eso es relativo también por que hoy día por ejemplo el caso de la postproducción se ha vuelto más complicado que cuando nosotros editábamos en celuloide. Se ha hecho tan complicada la cosa virtual, tan exigente, que ha costado en algunos casos más dinero que lo que costaba cuándo nosotros editábamos antes. Una película como El Coraje del Pueblo (Sanjinés, 1971), que es una película compleja, una película con gran producción, movimiento de gente, la primera escena tiene más de 1.500 personas, hemos hecho reconstrucción de guerra fabricando armamento especial de cine para la película, uniformes militares, etc.… Se hizo, desde que se escribió el guion, hasta que se estrenó en un gran festival europeo, en cuatro meses. Cuatro meses es lo mínimo que hoy día toma hacer una postproducción de cualquier película, si se quiere hacer bien. Y puede tomar más tiempo también.
Volviendo a la escuela, ¿cómo se formará un cineasta acá?
La filosofía principal de esta nueva escuela, nueva relativamente, por que comenzó sus actividades el 2001 invitando a grandes maestros del cine latinoamericano. Vinieron directores como Jorge Fons, autor de El callejón de los milagros (1995), que fue dirigente principal del cine mexicano durante muchos años, Orlando Senna, uno de los principales cineastas brasileños, Julio García Espinoza, fundador del ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos) y autor de varias películas, grandes maestros… Esa fue la primera etapa de esta escuela desde el año 2001 que se interrumpió infortunadamente debido al fallecimiento de la directora de la escuela que era Beatriz Palacios. Hemos retomado su sueño ya el año pasado haciendo un curso regular de seis meses, que ha sido todo un éxito porque se ha combinado muy bien la formación teórica de los estudiantes con la práctica. Ha concluido, como tú mismo has visto, el curso con cuatro trabajos realizados por estudiantes con un nivel que sorprende a cualquiera. Y esa es la idea, combinar en la enseñanza de esta nueva etapa que ya tiene un carácter profesional de tres años la teoría con la práctica. Y como fundamento esencial no vamos a enseñar a hacer un determinado tipo de cine. Nosotros no vamos a enseñar ni indicar que tipo de cine se debe hacer aquí en esta escuela. Eso lo van a decidir los estudiantes. Lo que nosotros vamos a hacer es preparar a la gente para hacer asequible la técnica, la manera, las formas de hacer ese cine.
A eso iba la siguiente pregunta, aunque parece que ya la respondió: ¿A qué tipo de cine apuntan?
Claro, claro. No apuntamos específicamente a ningún tipo de cine. Eso ha de nacer de la experiencia, de la decisión, como ha ocurrido con los cortos que se han producido en la escuela experimental que hemos hecho el año pasado. Es decir, a nadie se lo ha presionado para hacer un determinado tipo de cine. Han sido los cuatro cortos producto de un concurso libre de guiones que se hizo, los mejores guiones fueron elegidos, se agruparon en torno a cada guion diez estudiantes, han sido cuarenta estudiantes y así produjeron sus cortos, que son muy distintos entre unos y otros. Ahora naturalmente la recomendación, si podemos hablar de algo así, de qué tipo de cine, nosotros recomendamos hacer un cine boliviano. Un cine que mire al país. Eso es todo lo que nosotros pedimos.
Usted contaba que los estudiantes habían cambiado de visión al entrar…
Si, fue muy interesante eso porque en los primeros encuentros con los estudiantes del año pasado me impresionó mucho darme cuenta de que buena parte de ellos querían aprender a hacer cine para hacer un cine americano, un cine hollywoodense. No los culpo, porque ya sabemos, no tenemos que ahondar más en las razones por las cuales la gente joven quiere hacer ese cine, la gente joven está capturada por ese cine hoy día. Ya no vivimos en los tiempos de antes en los que la gente joven también iba a buscar cine boliviano, cine nacional. Hoy día por varias razones hay un monopolio de la distribución también que ha cerrado las puertas. Han cerrado muchísimas salas, antes teníamos muchas más salas donde el cine boliviano pudo 47 existir y pudo darse mucho tiempo. Nosotros con una película como Para recibir el canto de los pájaros (Sanjinés, 1995) tuvimos en una sola sala 142.000 espectadores, una cifra récord para una sola sala. Eso ya no es repetible, el cine boliviano tiene ese problema hoy día, cómo darse, dónde darse, cuánto tiempo va poder darse, recuperar o no recuperar lo que se ha invertido es un desafío, estamos en un punto de debilidad de producción preocupante.
¿Cuántas mujeres dan clases aquí y en qué áreas?
Tenemos a Mela Márquez que está enseñando Montaje y Verónica Córdoba que va trabajar el área de guion, esas son las más importantes profesoras que tiene la escuela hoy.
¿Hay indígenas dando clases en la escuela? ¿En qué áreas?
No, no tenemos indígenas dando clases porque hay que tener en cuenta que todavía no hay una producción de teóricos del cine o de maestros indígenas por que el cine para la sociedad indígena está empezando recién con experiencias como la del CEFREC, por ejemplo.
Con ellos también quiero hablar. Volviendo a la escuela, ¿cuál es la importancia de la maquinaria técnica?
Le damos una importancia capital, porque ahora la escuela, por un acuerdo que hicimos con otras personas, tiene a su alcance equipo de la última tecnología. Tenemos dos cámaras red, una Epic y una Mysterium, tenemos equipos de iluminación de mucha potencia, tenemos dollys, grúas, una grúa de siete metros, cabeza caliente, tenemos un equipo que creo que no tiene nadie en el país.
¿Cómo acceden a estos equipos los estudiantes?
En base a ejercicios que se hacen, naturalmente. Cómo lo han hecho en el curso anterior. Ha habido una selección de guiones, ¿no? Ha habido una selección, y como señalaba un profesor invitado del Ecuador que había estudiado cine durante tres años, él les decía a los estudiantes, a mí me sorprende el acceso tan rápido que ustedes tienen al equipamiento cinematográfico, a mí me costó tres años llegar a tocar una cámara. Y aquí veo que a los tres meses ya están haciendo cortos. Es parte del proceso de fascinación, que la gente joven quiere tener una cámara en las manos, hacer, producir. Y creo que los satisfacemos de esa manera con la política de apertura al acceso a los equipos.
¿Cuál es el público meta de la escuela?
En el caso del curso que estamos dando de tres años hemos intentado privilegiar el acceso a jóvenes sin ninguna experiencia cinematográfica, especialmente bachilleres, gente joven… pero se ha dado el caso que hay de ellos y también hay algunos que ya han hecho alguna experiencia en el grupo que tenemos actualmente, lo que no es nada negativo, por cierto. Pero creo que la mayor parte son personas que no tienen una experiencia práctica. Vienen no sólo de La Paz, vienen de Oruro, de Potosí, de Cochabamba, de Santa Cruz también.
¿Cuánto cuesta estudiar aquí?
1.200 Bs mensuales. Tenemos también un grupo de gente que va a ser becada, gente de escasos recursos, estamos gestionando financiamiento para esas becas, para que personas de escasos recursos también puedan acceder a este costo, que en el fondo es un costo relativamente bajo considerando el acceso que van a tener a los equipos, el desgaste de materiales… Si tomamos en cuenta lo que cuesta estudiar cine en un país como Ecuador por ejemplo, estaríamos hablando de que aquí se puede estudiar con un dinero diez veces más bajo.
¿Cómo se financia la escuela?
No contamos con ningún financiamiento ni externo ni interno, del estado, tampoco. Se financia básicamente con las mensualidades de los estudiantes. Con eso pagamos al personal, a los docentes… Considerando el número de veinte estudiantes, nos permite llegar ajustadamente al mes.
Entrevista a Sebastián Morales
Después de haber sido anunciado durante mucho tiempo, este año se abrió el programa de cine en la Universidad Mayor de San Andrés. Entrevistamos a Sebastián Morales, coordinador del programa, el 26.02.18.
¿Cuál es exactamente tu cargo?
Yo soy el que hace la coordinación del Programa de Cine, pero para la Facultad de Humanidades. Son dos facultades y soy el que representa a Humanidades, si quieres.
¿Entonces tu eres coordinador de Humanidades del Programa de Cine?
Claro, en teoría debería encargarme sólo del Postgrado, pero ahorita no hay un coordinador de Comunicación Social, que debería ser el que se encargue del Programa, entonces al final termino haciendo las dos cosas.
¿Por qué hacer cine en Bolivia?
Claro, me imagino que para uno siendo cineasta es medio complicado, ¿no? Yo creo que siempre es importante que un cine sea lo más variado posible, o sea que hayan pelis onda Las Malcogidas (Arancibia, 2016) pero que también hayan pelis súper experimentales como las del Juan [Álvarez Durán]. Porque eso muestra que hay una pluralidad de cosas para ver y que el cine va buscando su público. Pensando un poco en las escuelas de cine, yo creo que esa es la idea, tratar de que sea más plural y que se proponga diferentes estéticas, que no se encasille todo demasiado. Yo creo que eso es importante.
Ahora más allá de lo que se aspira como escuela de cine, ¿cuál crees que sea la importancia de que exista cine en un país como el nuestro?
Creo que tiene que ver mucho con el tema de la memoria y la identidad, si un país no produce cine más o menos fuerte, termina perdiendo su memoria y su identidad, sobre todo en lugares tan mediatizados como el nuestro. Hacer cine también es un gesto de soberanía cultural. Por eso te digo lo de las miradas plurales, mientras más miradas haya, más se ejercita la soberanía cultural, más se trabaja el tema de la memoria, más se construye detalles importantes de la identidad. Creo que va por ahí.
En tu opinión, ¿cuáles crees que son las principales falencias del cine boliviano?
Yo creo que hay varias, una que recién estoy notando desde este puesto, aunque sí la conocía pero no sabía que era tan fuerte, es el tema de que el cine boliviano funciona como con guetos súper cerrados. “Si talcito trabaja con talcito, yo no me junto con él”. Eso es bien fuerte y te van identificando según las personas a las que frecuentas y hace que eso se vaya cerrando. No es que alguien te va compartir las cosas que sabe así porque si, sino porque realmente eres su cuate y comparten. Y eso es jodido porque al final no hay momentos para compartir las experiencias con otros, que podrían ser muy útiles para el trabajo de otras generaciones. Yo creo que eso ha pasado mucho con la generación de Sanjinés, por ejemplo. Han sido bien reticentes a compartir el conocimiento que tenían y entonces siempre hay rupturas generacionales súper fuertes por eso. Entonces no aprendes de los otros, siempre tienes que empezar de nuevo. Y eso también tiene que ver con que no funciona una especie de institución, no te digo una institución del estado, sino una forma más eficiente de trabajo, que no sea: “yo me voy a buscar mi peli solito”, sino una estructura mucho más eficiente de trabajo. Esa falta hace que siempre, aunque no queramos, la producción sea muy artesanal, muy esforzada, los tiempos de hacer un largometraje son súper largos… Tiene que ver con eso porque cada vez tienes que empezar de cero. Esa yo creo que es una gran falencia del cine boliviano.
No sé si esto va directamente relacionado a la falencia que mencionas, pero la pregunta es ¿cómo se formará un cineasta en la carrera de la UMSA?
Desde la malla curricular, la UMSA trata de tener un perfil más académico que otros espacios. Como sales con una licenciatura, eres un poco más que un técnico, se supone. Eso quiere decir que más allá de que si aprendes o no a usar los equipos, nuestro interés es que vayas desarrollando conceptos a partir de imágenes. Si ves un poco la estructura de la malla curricular, está hecha así. Empieza con una carga teórica bien fuerte que luego se va reduciendo para que sea más práctico en los últimos años recién. Por ejemplo, en este año sólo en una materia hay un producto audiovisual tangible, en las demás se trata más de usar disciplinas como el cine y esa va ser la lógica en estos dos años y en el tercero ya entran a pensar en proyectos un poco más ambiciosos, que no sean ejercicios que se hacen en clases, y ya el cuarto directamente es sólo dedicarse a hacer un proyecto pensando en el bagaje intelectual que deberías haber adquirido en los anteriores tres años. Ese es un poco el perfil de la carrera.
¿A qué tipo de cine apuntan? Has hablado un poco de la pluralidad, pero ¿qué tipo de cine de futuros egresados haría feliz a la carrera?
Como te digo, lo que nos interesa en la carrera es que haya el gesto de pensar la imagen. Pensar a partir de la cámara, que la imagen no sea mero entretenimiento, que haya profundidad en las cosas que hacen. Ahorita me parece un poco prematuro decir exactamente qué tipo de cine estamos buscando, pero si tendría que ser un cine que piensa, de alguna manera. Es súper ambigua la respuesta, pero va por ahí.
¿Podrías mencionar una peli que todo estudiante que entre a la carrera debería ver?
Estaba pensando que quisiera mostrarles “Como me da la gana II” (2016), de Ignacio Agüero. Esa me parece muy rica para que la vean, porque no sólo te dice qué significa ser cineasta, sino también todas las inquietudes por las que pasas cuando eres cineasta. Creo que para un chico que está entrando a la carrera y quiere ver qué ondas, creo que esa es la peli que te dice realísticamente qué cosa significa ser cineasta. Porque a veces entras a una carrera pensando un montón de macanas que no son.
¿Puedes mencionar un texto que piensas que deberían leer todos?
Un texto en específico no, pero te cuento un poco cómo ha sido el examen de admisión. Hemos tenido textos de Espinal, los básicos, pero también han leído a Mont, han leído a Bordwell, han leído algo de Ospina, te digo esto porque también tiene un perfil académico, no es solamente leer cosas escritas por cineastas, sino también darles el perfil de gente que investiga cine. En la materia que doy estoy buscando eso, investigadores de cine que hacen un análisis más científico sobre el cine.
¿Hay indígenas dando clases en la carrera? Si hay, ¿cuántos y en qué materias?
No hay indígenas.
¿A qué crees que se debe esto?
La verdad es que no nos hemos puesto a pensar en eso. Para armar el cuerpo docente, lo que hemos hecho es buscar en las diferentes carreras de la UMSA, gente que trabaje temas de audiovisual, porque yo creo que hay que buscar un equilibrio. Hay gente que sabe de cine, pero no siempre sabe enseñar cine. Eso le ha pasado mucho a la ECA. Traen a gente que en teoría saben de cine, pero no saben enseñar y empiezan a improvisar, etc. Queremos traer a académicos, y preferentemente a académicos que tengan estudios superiores, no solamente una licenciatura, sino doctorados, magisters, etc. Esos han sido un poco los criterios de selección. Bueno está la Silvia Rivera, que…
¿Qué es medio indígena?
Que es medio indígena, que es mestiza…
¿Cuántas mujeres dan clases, y en qué áreas?
En el diplomado la mitad son mujeres, exactamente la mitad, y eso si ha sido bien pensado. Hemos tratado de buscar la mayor cantidad de mujeres, que obviamente sean buenas, no solamente por ser mujeres… Nos ha fallado una, así que ha roto el equilibrio, pero en la carrera sólo está la Silvia.
¿Qué importancia le dan a la maquinaria técnica?
Ahorita estamos en cero en la parte técnica. Se ha armado así para tener seis meses para comprar los equipos, pero es un tema que si ha entrado en debate, pero no ha sido lo más fundamental. Ahora que estamos en el camino si me preocupa un poco, pero en el momento de concebir la carrera ha sido muy secundario.
¿Qué equipos tienen? ¿O aún no pueden responder eso?
Bueno, está la Televisión Universitaria que nos ha prometido que nos va prestar todo y ahorita debe ser la más equipada de las teles bolivianas. Pero veremos qué pasa, si realmente en el momento de la verdad vamos a sacar diez, quince cámaras, hay que verlo.
¿Cómo accederán los estudiantes a los equipos? ¿O es igual algo que está en veremos?
Eso sí que no lo hemos visto para nada. Hay una materia que es lenguaje audiovisual, en la que sí me imagino que van a necesitar algún tipo de equipos, y lo que hemos planteado es que el docente se ponga de acuerdo con el canal, que son bastante cercanos, para que los chicos hagan sus prácticas en el canal directamente.
¿Cuánto cuesta estudiar en la carrera?
La matrícula es 27 Bs. Se ha cobrado 400 Bs. para el examen de ingreso y luego ya es 27 Bs. anuales.
¿Cuál es el público meta, en cuánto a nivel socioeconómico pero también en cuánto a edad y experiencia?
Lo que teníamos claro es que no podíamos ser como las escuelas privadas que hay. Al final los que pueden ir a las escuelas privadas en La Paz y en Bolivia, es porque tienen plata. No es fácil pagar 100 dólares al mes para todos. Y muchos de los que han venido a estudiar cine a la carrera es por eso. Si nunca he tenido la oportunidad porque siempre ha sido muy caro, entonces aquí te ofrecemos una educación básicamente gratuita en cine. Esa es la línea, no vamos a cobrar porque tiene que ser para todos. Democratizar el acceso al cine ha sido uno de los pilares principales del proyecto. En cuanto al público meta, la verdad es que hemos recibido demasiados postulantes y eso nos ha sobrepasado terriblemente. Jamás hubiéramos imaginado que íbamos a recibir tantas postulaciones. Entonces hemos tenido que forzarnos a hacer un examen que era bastante complejo, difícil, con un nivel bastante elevado, para así tener estudiantes que realmente rindan en la carrera. Además, es un programa, eso quiere decir que no se va abrir al siguiente año…
Ah, ¿no se va abrir el siguiente año?
No, no se va abrir. Difícil. Tal vez se abra en dos años, después de hacer una evaluación. Pero ahí tenemos el problema del abandono, porque teníamos que escoger personas que entren a la carrera sabiendo que no la van a abandonar porque eso hace que fracase la carrera. Entonces cuál es el público meta, gente que ya tenga una disciplina de lectura, que vea películas, que ya sepa realmente que quiere estudiar cine y que no venga a probar carreritas porque es gratuito y todo bien. Que sea una decisión bien tomada. Y lo que ves en el curso es eso. La verdad es que hay pocos bachilleres que han aprobado el examen, la mayoría ya está estudiando su segunda carrera. Muchos de ellos han estudiado en otras escuelas o han estudiado comunicación, por ejemplo. Es decir, ya tienen un bagaje más o menos fuerte.
¿Cómo se financia el programa?
Tiene dos modos de financiamiento. Tiene una estructura de pregrado y posgrado. Para el pregrado cada carrera o facultad tiene su carga horaria que puede disponer según las políticas de cada una de las autoridades. Entonces cada una de las carreras se ha desprendido de lo que serían 126 horas de carga horaria, eso quiere decir seis materias. Cada carrera ha dado seis materias que ya no va dar en su facultad respectiva, para alimentar la carrera de cine. Si en comunicación tenían 50 paralelos de una materia X, la han reducido a 44 para darle 6 a Cine. Lo mismo en Humanidades. Eso es para pagar a los docentes. El tema de la infraestructura, cada carrera tiene su infraestructura que está dando, que todavía no es lo mejor que se podría tener, pero hay que aguantarse. Para el tema de la compra de equipos, micrófonos, etc., para algún gasto no previsto más allá de los docentes, está el postgrado. El postgrado es pagado y se autofinancia, y el excedente pasa apoyar el programa. Así funciona.